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Mi
tesoro mayor, Almudena, cumplió el sábado
dos añitos y mi tesoro chiquito, Antelmo,
cuatro mesecitos. Esto me ha hecho pensar un
poquito sobre el sueño de mis niños.
Comparto la experiencia por si a alguna
mamá desvelada le sirve.
Almudena sigue despertándose, ya menos, la
verdad, unas dos o tres veces por noche. Y
Antelmo, con su reflujo y todo se despierta
una o dos veces. Almudena se despierta
inquieta y llorando o gritando hasta que le
dan su leche. Antelmo nada más me mira, me
jala y se muere de la risa hasta que le doy
teta y se duerme de nuevo. Y yo me pregunto
POR QUÉ.
RESPUESTAS.
1. Con Almudena estaba muy angustiada. Se
supone que debía dormir a los seis meses
toda la noche, ¿no? Y claro me levantaba de
malas. Y ella se ponía peor. O sea, la
angustia genera angustia. Con Antelmo me
despierto de buen humor y le atiendo cuando
antes. O sea, la paz genera paz.
2. Con Almudena me hice bolas, con perdón,
entre lo que me decía mi instinto protector
de que la niña durmiera conmigo y tomara
toda la teta del mundo y lo que me decían
los demás que pasaba desde: "la puedes
aplastar", "la vas a ahogar, le
falta aire" hasta "eso sólo lo
hacen los pobres" "Tu marido es
más importante, se va a divorciar"...
y otra sarta de sandeces del estilo. eso sin
hablar de la lactancia... Y eso que en este
país el colecho suele estar bien visto. Con
Antelmo mandé a la goma a todo el mundo y
decidí hacer caso a mi instinto. El
resultado es que estoy más relajada, de
mejor humor, el niño llora menos
(paréntesis, llora tan poco que apenas hace
una semana nos dimos cuenta de que el
reflujo que tenía era serio) y todos somos
más felices.
3. He aprendido que la rutina de sueño es
algo básico, pero que debe ser flexible, si
un día no se hace, no se acaba el mundo.
Ahora se me suelen dormir los dos niños a
la vez. Almudena en su cama y Antelmo en la
mecedora mientras les cuento cuentos o lo
que sea. Si Antelmo no está, Almudena no se
quiere dormir porque no está su hermano.
4. He descubierto lo importante que es que
Almudena "digiera" su día. Me
explico. los niños aprenden un montón de
cosas nuevas cada día y eso a veces les
altera. Me pasaba con Almudena. Ahora antes
de dormir decimos: "hoy ha sido un día
muy bonito. ¿Qué hemos hecho? Y le voy
contando el día, con lo bueno y malo
haciendo que lo malo sea bueno. Cuando
empezamos Almudena casi no hablaba y ahora
participa. Eso le ayudó mucho a espantar
malos sueños.
5. Hemos aprendido a decidir qué queremos
soñar y a cambiar de canal si no le gusta.
Otro método más para espantar pesadillas.
Los niños entienden todo desde muy
chiquitos y eso sirve desde entonces.
6. He descubierto que un matrimonio no se
acaba porque el marido duerma en otra cama o
en otro cuarto. Cada uno de nosotros duerme
con un niño. A veces la vida sexual es nula
por el agotamiento. Pero el matrimonio no es
solo sexo. Y esta etapa es pasajera.
7. He aprendido que los niños crecen más
rápido de lo que quisiéramos. Ahora cuando
a Almudena se le acaba la leche, le digo.
Espera que voy a la cocina y hago más y se
queda tan tranquila. O le digo, ahora no
puedo que Antelmo está comiendo, cuando
acabe te la doy. Y lo entiende. Hace unos
meses hubiese sido un drama.
8. He descubierto que las rutinas deben
variar con la edad de los niños, con sus
gustos y que TOOOODO se altera con las
enfermedades y que eso son unas quinientas
veces cuando empiezan la escuela y dejan de
mamar.
9 He aprendido a disfrutar de los
despertares nocturnos de mis hijos y a que
se conviertan en un momento de mucha paz que
tanto a mi marido como a mi nos hace sentir
como súper-héroes.
10. Y sobre todo, he descubierto que lo
mejor que tengo en el mundo son mis hijos y
mi marido, que a pesar del cansancio
crónico todavía nos sabemos reír y
emocionar con las cosas que tienen y que me
hacen muy feliz sólo por estar ahí.
Guiomar
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