|
Sobre
el método Estivill; yo lo intenté un par
de veces. Al principio, cuando era más
pequeño lo dejaba, más que llorar,
protestar un poco. Funcionó, pero en cuanto
pasa algo, se pone malito, está con los
dientes, o cuando alteramos las rutinas,
todo el camino andado se desandaba y teníamos
que empezar de cero .
El siguiente paso fue dejarlo protestar un
poquito más. Claro, ya tenía 15 meses y
cada vez sabe más, así que nos costó.
Pero volvió a suceder lo mismo y una noche
de desesperación lo dejamos llorar,
estuvimos mi marido y yo una hora entrando y
saliendo de su habitación, llorando con él
detrás de la puerta, con la incertidumbre
de no saber cuánto mal podíamos hacerle
por conseguir un bien que al fin y al cabo
es por egoísmo puro y duro (por muy cansado
que uno esté no tenemos ningún derecho).
Aguantamos tanto rato porque decíamos que
ya que le estábamos haciendo llorar que por
lo menos fuera por conseguir algo, que
mereciera la pena tanto sufrimiento. Pero ¡qué
leches! (con perdón), ¡menuda atrocidad!,
al final lo cogí y lo abracé contra mi
pecho llorando a moco tendido, mi niño
totalmente compungido con la respiración
entrecortada y los ojos rojos hinchados y
llenos de incomprensión.
¿A ti te parece una buena opción? Pues yo
me siento culpable, culpable y culpable y
enfadada. Y después de esto, como
comprenderás mi manera de pensar es
totalmente opuesta a la que tenía antes.
Mi solución fue, después de haber
encontrado esta página, llevármelo de
nuevo a mi habitación, revisar las rutinas,
acostarlo más temprano y ser muy
disciplinada en todo lo que decido con
respecto a mi hijo. La primera semana pasó
de innumerables despertares a uno, la
segunda no tuvo ninguno. Bueno ninguno que
tu creas innecesario, porque tenemos que
comprender que si tienen sed, el pañal
sucio, tienen frío, calor o sueñan, o los
dientes o todas esas cosas que hacen que un
niño se despierte aunque se empeñen en
hacernos creer todo lo contrario, tendrás
que atender a tu hijo, digo yo, o si no ¿para
qué tenemos hijos?
He conseguido que mi hijo vea el momento de
acostarse como algo feliz, esperado.
He conseguido que se meta en su cuna el
solito.
Y he conseguido entender que si no le
apetece su cuna y quiere acurrucarse entre
papi y mami por el motivo que sea ¡ qué no
pasa absolutamente nada!, ¡qué el tiempo
corre que vuela! ¡Pues a disfrutar del
momento y punto!. ¡Qué nos da una patada!,
pues me río en lugar de agobiarme. La
diferencia es que antes pensaba que tendría
que estar durmiendo en su cuna en la
habitación de al lado y sin despertarse
para nada y ahora pienso que es mi hijo, que
me necesita, que le necesito, que le debo mi
amor, mi cariño, mi comprensión y ¿por qué
no ? si lo necesita, mi compañía.
Espero que mi experiencia os sirva de algo.
Una última cosa, no dejes que la
desesperación pueda más que tu instinto.
_________________
Lourdes y Jesús (12 de Junio de 2004)
comentar
artículo
Leer
más Reflexiones
|