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La
interacción del llanto y la desatención consentida
sobre el Vínculo.
Vínculo
y apego son dos pilares fundamentales en el desarrollo
humano, esenciales en el funcionamiento estable de todos
los niños a lo largo de su proceso de desarrollo.
Vínculo
es el enlace básico de confianza entre el niño y su
cuidador, principalmente su madre.
Se
desarrolla por la repetición, especialmente durante los
primeros seis meses de vida, del siguiente ciclo:
Necesidad
del niño > Llanto > Reacción de rabia > Acción
parental para descubrir la necesidad > Satisfacción
> Relajación
La
adquisición de vínculos satisfactorios trae como
resultado un niño que logra adquirir la confianza
necesaria en los otros como personas sensibles; en el
mundo como un lugar seguro; y en sí mismo como un ser
capaz de comunicar sus necesidades.
John
Bowlby definió el apego como el lazo afectivo entre dos
personas, inicialmente el niño y la madre; este lazo se
convierte en una representación interna de cómo el niño
puede crear relaciones con el mundo. Para este autor,
esta relación inicial entre el yo y los otros es el
patrón sobre el que se moldearán todas las relaciones
futuras.
En
un primer momento este lazo afectivo se crea sólo con
los padres, a media que el niño crece otras
interacciones, mutuamente satisfactorias, se van añadiendo
a ese primer apego. La calidad del apego inicial del niño
es de vital importancia en todo su proceso de desarrollo
posterior, su rol es fundamental en el mantenimiento del
vínculo de confianza; en el desarrollo de las
relaciones con los otros; en la constitución de la
propia identidad y autoestima; en el aprendizaje de la
regulación de los sentimientos; en el desarrollo del
lenguaje; y en el logro del desarrollo del potencial
intelectual del niño.
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