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Susan
M. Ludington-Hoe, CNM, PhD, FAAN
Xiaomei
Cong, RN, MS
Fariba
Hashemi, PhD
NEONATAL
NETWORK Vol. 21, N 2 Marzo 2002
p 29-36
Traducción
Libre por: Matrona Karina Millanao Torrejón
Neonatología,
Hospital Clínico FUSAT, Rancagua
- Chile
ABSTRACT
Este
artículo describe la naturaleza del llanto
neonatal, los eventos sicológicos y cambios
asociados a él y las intervenciones de
enfermería apropiadas para el llanto. El
llanto es una serie de cuatro movimientos
que básicamente se asemejan a una maniobra
de Valsalva. Secuelas documentadas
inmediatas y a largo plazo del llanto
incluyen el incremento de la frecuencia
cardiaca y presión arterial, además
disminución de la saturación de oxígeno,
incremento de la presión intracraneana,
iniciación de la respuesta al estrés,
reservas energéticas y de oxígeno
agotadas, interrupción del vínculo
madre-hijo, injuria cerebral y disfunción
cardiaca. Se aconseja al equipo de
enfermería a acudir al llanto neonatal rápidamente,
consistentemente y con comprensión.
El cuidado con método Canguro es una técnica
eficaz para prevenir y minimizar el llanto.
Otras intervenciones incluyen el acunar,
contención, succión no-nutritiva, glucosa
oral, sonidos cardiacos maternos, cantos
suaves por la voz materna, movimiento rítmico
muy suave y reducción de estímulos
ambientales externos.
Recientemente,
se ha descubierto que el llanto del bebé
activa un área anterior singular del
cerebro de la mujer, lo cual sugiere que
existe una implicación de control neuroanatómico
en su respuesta al llanto.
LLANTO—QUE
FORMA PARTE TRISTE E INNECESARIA DE
COMUNICARSE PARA EL RECIEN NACIDO,
incluso después del nacimiento. El
llanto es una forma de comunicación
efectiva para los recién nacidos, pero
lleva consigo altos costos sicológicos
tanto para el bebé como para las personas
que lo cuidan. Este artículo describe
la naturaleza del llanto, los mecanismos básicos
del llanto, cambios sicológicos que ocurren
cuando los bebés lloran e intervenciones de
enfermería apropiadas para calmar al bebé.
LA
NATURALEZA DEL LLANTO
El
llanto es una serie de cuatro movimiento que
asemeja básicamente una maniobra de
Valsalva (1). Los cuatro movimientos
son denominados fases. Éstas son:
Inspiración (fase de esfuerzo), exhalación
(fase de suspiro), pausa (no-fonética en su
naturaleza) y luego un boqueo inspiratorio rápido
que precede el próximo llanto. El
tiempo inspiratorio es corto y el esfuerzo
ocurre rápidamente. El sonido del
llanto es emitido mientras el bebé exhala.
Los dos o tres primeros segmento del llanto
frecuentemente son reflexivos y son aquellos
los que se examinan para evaluar los efectos
sicológicos del llanto. Entonces, los
efectos sicológicos son evidentes rápidamente,
usualmente durante los primeros 10-30
segundos de comenzado el llanto. Se
detallará en el desarrollo del artículo.
PROPÓSITO
DEL LLANTO
El
llanto de un bebé tiene muchos propósitos.
El llanto comunica dolor, molestias por estímulos
ambientales, hambre, sed, aburrimiento,
indigestión (2). Expresa descontento,
tal como cuando es separado de su madre o de
algún juguete preferido (3, 4).
El
llanto es una de las señales más potentes
de distrés que ofrece el bebé. Es
diseñado para lograr obtener una respuesta
materna que cambiará la condición sicológica
del bebé o proveerá cuidados. El
llanto es frecuentemente una octava mayor
que cualquier otro sonido ambiental (5).
Esto lo hace un sonido irritante, diseñado
a dirigir otros seres humanos hacia el bebé
en el intento de para el ruido molesto.
De hecho, el llanto de un bebé acelera el
ritmo cardiaco de la madre y desacelera el
ritmo cardiaco del hombre. La presión
sistólica de una mujer aumenta en 8-10 mmHg
cuando escucha el sonido del llanto (6).
La temperatura de las mamas también
incrementa como respuesta al llanto (7).
Recientemente, se ha descubierto que el
llanto activa un área singular anterior del
cerebro de la mujer, comprometiendo un
control neuroanatómico en la respuesta al
llanto (8).
EL
LLANTO A TRAVÉS DEL TIEMPO
El
llanto es un patrón de comunicación
innato, evidente en todos los Recién
Nacidos. Se observa por ultrasonido ya
a las 20 semanas de gestación y puede ser
interpretado como movimiento respiratorio o
como un suspiro (9).
En
el nacimiento, un llanto vigoroso anuncia
que el Recién Nacido está vivo y en buenas
condiciones respiratorias. Ya que el
llanto demanda gran cantidad de energía,
los bebés pequeños y enfermos exhiben
llanto débil y de corta duración (10).
En los recién nacidos de término, el
llanto es fuerte y puede estar influenciado
por el tipo de parto. Por ejemplo, los
bebes producto de un parto asistido lloran
por tiempo más prolongado (promedio 100
segundos), en cambio los bebés producto de
un parto vaginal espontáneo tienen valores
menores (promedio 20 segundos) y más aún
los bebés producto de cesárea (promedio 5
segundos) (11). En la primera hora
siguiente al nacimiento, los ataques de
llanto duran aproximadamente 40 segundos; éstos
tienen mayor duración a medida que crece el
bebé. Durante los primeros tres días
de vida, 6.7 horas (402 minutos) de llanto
al día es común (12). El llanto
después de las 44 semanas post-concepcionales
es individual para cada bebé y refleja la
habilidad del recién nacido de controlar su
duración, frecuencia y calidad mientras su
sistema nervioso madura y su maduración
sicológica y experiencias ambientales de
integran.
Durante
los primeros tres meses de vida, los bebés
de término sanos lloran más que en
cualquier otra etapa de la vida,
llegando a su máximo durante el segundo mes
y disminuyendo en el tercero. La
duración promedio del llanto diario llega a
su peak entre 42.7- 120 minutos a las seis
semanas de vida y a 29.3 minutos diarios
en la semana 13 (13) . En bebés de término,
el llanto se concentra en la tarde y tiene
un patrón diurno, con mayor llanto durante
el día, a expensas del sueño. Estos
patrones de llanto son observados en muchas
culturas, sugiriendo que los patrones de
llanto están en función de programación
innata, más que relacionados al cuidado
materno (14). El patrón de llanto en
los recién nacidos prematuros es muy
similar al de los recién nacidos de término.
Los bebés prematuros tienen una duración
promedio de 60 minutos hasta un peak de 83
minutos en la sexta semana de vida, seguido
de una disminución a 34 minutos diarios a
las 12 semanas de edad, permaneciendo bajo
30 minutos en el futuro y concentrándose en
la tarde (15).
Sin
embargo, los patrones de llanto se
diferencian entre los recién nacidos
alimentados al pecho y aquellos alimentados
con fórmula láctea, tanto en la población
de recién nacidos de término como de pretérmino.
Los recién nacidos alimentados con fórmulas
lácteas demuestran una concentración del
llanto durante la tarde y un peak de llanto
a las 7 semanas. Este comportamiento
no está presente en los recién nacidos
alimentados al pecho (16). Los recién
nacidos alimentados al pecho lloran menos
que aquellos alimentados por fórmula o
alimentación mixta. Para los bebés de término,
existe una correlación negativa
significativa entre la duración total del
llanto y la duración del amamantamiento
a las 13, 26 y 52 semanas de edad (13).
Los bebés que lloran menos son aquellos que
son alimentados al pecho por periodos
prolongados y existe una tendencia a mayor
llanto en los bebés que no reciben
lactancia materna. Los bebés
prematuros alimentados al pecho lloran más
durante el día y a través del periodo de
24 horas (aproximadamente 60 minutos diarios
más) que aquellos alimentados con fórmula,
quizá porque reciben menor volumen (16).
Aunque estos patrones descritos y valores
para el llanto de los bebés de término y
pretérmino pueden proveer una guía, es
importante recordar que existe una variación
considerable entre los recién nacidos día
a día y semana a semana, haciendo definir
patrones de llanto “normal” y
“anormal” prácticamente imposible.
TIPOS
DE LLANTO
Existen
muchos tipos de llanto neonatal. La
mayoría de los padres aprenden a distinguir
el significado del llanto de su bebé dentro
de las primeras dos semanas de vida y
responden al llanto de manera adecuada.
Los padres reconocen a su propio recién
nacido por los sonidos de su llanto durante
el primer mes de vida (17). Cada tipo
de llanto tiene sus propias características
y diferencias, las cuales pueden ser
analizadas por espectrometría acústica
(2). La espectrometría ha logrado
reconocer llanto distintivo para
aburrimiento (en recién nacidos de término),
hambre, dolor, estrés, fatiga y separación
de la madre (3). La separación de la
madre (colocando la cuna próxima a la cama
de la madre) también produce 10 veces más
llanto en los 90 primeros minutos de vida,
en comparación a la aproximación piel a
piel (4).
Las
diferencias entre el llanto inducido por
dolor (procedimientos), hambre e inquietud
fueron explorados utilizando grabaciones de
audio del llanto de bebés sanos. Los
llantos inquietos eran menos intensos que
aquellos inducidos por el dolor o el hambre.
La amplitud del fue significativamente mayor
en el llanto inducido por dolor que por
aquel inducido por hambre o inquietud. Sin
embargo el llanto por hambre es el más
vigoroso.
Las
madres detectan la intensidad y frecuencia
espectral del llanto, éste atributo la
ayuda a interceptar e interpretar el llanto
de manera adecuada. El llanto de los
recién nacido tiene una frecuencia de
400-600 ciclos por segundo (18). En
recién nacidos patológicos, la frecuencia
del llanto es anormal y va en aumento,
especialmente cuando se compromete el
sistema nervioso central.
Las
características del llanto asociados a
estimulación dolorosa han sido examinados.
Aunque un estudio no informó diferencias
basadas en la intensidad del dolor (19),
otros estudios han descubierto que la
intensidad del llanto es directamente
proporcional a la intensidad del
dolor. La intensidad del llanto (desde
un quejido suave hasta un alarido fuerte)
cambia con el estrés y se relaciona con la
intensidad del dolor. Se midió
mediante espectrograma acústico que el
llanto después de un estímulo doloroso
tiene una frecuencia y duración mayor al
principio del llanto que al quinto sonido
(20).
En
recién nacidos prematuros, el llanto también,
claramente, es una respuesta al dolor.
Los bebés prematuros expuestos a
situaciones dolorosas y a situaciones
inocuas sólo lloraron debido a estímulos
dolorosos (21). Por lo tanto, el
llanto es un forma de comunicación, pero
lleva consigo altos costos, porque se acompaña
de una cascada de acontecimientos que
comprometen la estabilidad y desarrollo
psicológico inmediato y a largo plazo del
recién nacido.
FISIOLOGIA
Y DESVENTAJAS DEL LLANTO
Llanto
al Nacer
Un
error común en relación al llanto es que
los bebés recién nacidos necesitan llorar
para expandir sus pulmones y oxigenarse
adecuadamente. Karlberg estudió recién
nacidos de término en el nacimiento y
demostró radiológicamente que una reserva
funcional adecuada ocuría después de la
primera inspiración, sin necesidad de que
ocurriese llanto (22). Vyas y cols.
Confirmaron los descubrimientos de Karlberg
y los expandieron comparando presión esofágica
y cambios en los volúmenes torácicos en
recién nacidos que lloraron con aquellos
que no lloraron al nacer (23). Las
presiones esofágicas y volúmenes torácicos
fueron normales para ambos grupos; ningún
grupo tenía mejores presiones y volúmenes.
Estos datos indican que los bebés que no
lloran al nacer tienen una función pulmonar
adecuada, pero décadas de “costumbre”
han reforzado la falsa seguridad que
proviene de escuchar el llanto del recién
nacido.
Dinámica
Cardiaca del Llanto
Sangre
no oxigenada retorna a la aurícula derecha
desde la vena cava superior e inferior,
usualmente en un patrón de flujo que
es regular y moderado en sus presiones.
A medida que la sangre ingresa al corazón
derecho, la presión incrementa, reflejando
el volumen (y velocidad) de la sangre.
Un volumen normal de sangre no causa presión
excesiva al corazón derecho. El
llanto lo hace.
La
fase de esfuerzo del llanto detiene el flujo
de sangre, causando obstrucción en la vena
cava superior e inferior (24,25). La
sangre se acumula en la vena cava hasta que
el recién nacido pausa para respirar.
El llanto fuerte y prolongado causa más
acumulación de sangre que el llanto corto
esporádico. Cuando el bebé exhala,
el bolo de sangre ingresa la aurícula
derecha, aumentado la presión del lado
derecho del corazón. Ésta presión
puede exceder la presión del lado izquierdo
del corazón, causando la apertura del
foramen oval, provocando una derivación a
través del foramen oval hacia la aurícula
izquierda, efectivamente reestableciendo
circulación fetal (25). La permanencia del
foramen oval significa que puede haber
compromiso inmediato como resultado de
hipoxia, especialmente cuando sangre
derivada alcanza la circulación cerebral
(25).
Funcionamiento
del Foramen Oval
Durante
el embarazo, el foramen oval está abierto
para derivar la sangre oxigenada de la madre
desde la aurícula derecha directamente
hacia la aurícula izquierda del feto y
luego hacia el resto del cuerpo – ya que
los pulmones fetales no contribuyen al
intercambio gaseoso. Después del
nacimiento, los pulmones del recién nacido
deben realizar el intercambio gaseoso, por
lo que la sangre no oxigenada de la aurícula
derecha debe ser enviada a los pulmones y no
hacia el resto de los tejidos. Para
que esto ocurra, el foramen oval debe
cerrarse y permanecer cerrado para que la
sangre circule hacia los pulmones antes de
ingresar a la aurícula izquierda.
Presión elevada en la aurícula izquierda
(comparado a la presión de la aurícula
derecha) mantiene el cierre funcional del
foramen oval. A través del tiempo, el
foramen oval se cierra definitivamente, pero
generalmente, está aún abierto durante la
primera semana de vida (entre uno y cinco días),
incluso en los recién nacidos de término
sanos descansando (26). El llanto e
hipoxemia que resulta de él contribuye a la
persistencia del patrones de circulación
fetal, particularmente la permanencia del
foramen oval. En la ausencia de
llanto, la presión es mayor en la aurícula
izquierda y menor en la derecha.
Secuelas
del Llanto
Tanto
las secuelas inmediatas y a largo plazo han
sido documentadas por un número de
investigadores. Estas consecuencias
son discutidas en la siguiente sección:
-
Se
eleva la frecuencia cardiaca en por lo
menos 19 latidos por minuto (1).
El incremento varía con la intensidad
y la duración del llanto:
-
Llanto
leve: hasta 170 lpm
-
Llanto
Moderado: hasta 180 lpm
-
Llanto
Fuerte: hasta 200 lpm (27)
-
Llanto
Prolongado: taquicardia > 200 lpm
(1)
-
Se
incrementa la presión sistólica y
diastólica en un 135% (1)
-
La
presión de pulso es
significativamente reducida durante la
fase de esfuerzo del llanto durante
los primeros 2 segundos y permanece
baja durante el boqueo inspiratorio
(28). La presión de pulso es
reducido a valores menores a 1% de
presión de pulso en descanso,
disminuyendo la circulación al
cerebro (1).
-
Sangre
no oxigenada es derivada hacia los
tejidos, causando una disminución de
los niveles de oxigeno de unos 16.8
mmHg, por lo cual ocurre desaturación
(29).
-
Espasmos
arteriovenosos ocurren, los cuales
causan fluctuaciones en el flujo y
presiones sanguíneo-cerebrales.
La presión intracraneana y el flujo
incrementa con la fase de esfuerzo del
llanto y disminuye con la
liberación del esfuerzo (24).
Los cambios en el flujo sanguíneo
cerebral y presión en combinación
con la vascularización inmadura del
recién nacido prematuro contribuye a
la hemorragia intraventricular, la
cual, cuando severa, puede producir
alteraciones en el desarrollo (24-25).
La severidad de la HIV es predictor de
secuelas neurológicas.
-
El
cortisol salival es alta y
significativamente correlacionado a la
duración del llanto. Mientras
el tiempo de llanto incrementa, también
lo hace el nivel de cortisol salival
cuando es medido 20 minutos después
de iniciado el llanto (11). Por
lo tanto, el nivel de cortisol, como
indicador de estrés, indica presencia
de estrés psicológico como resultado
del llanto. Altos niveles de
cortisol actúan como inmunosupresores,
debilitando la habilidad del recién
nacido de combatir infecciones.
El estrés del llanto por miedo o
dolor (tal como producido por
punciones) puede activar el sistema
renina-angiotensina-aldosterona.
Investigación demuestra que los
niveles plasmáticos y actividad de la
renina y aldosterona se incrementen en
recién nacidos durante el llanto
después de una
punción (30). Esto confirma el
comienzo de una cascada bioquímica
negativa inducida por estrés.
-
El
llanto puede llevar a aerofagia.
Placas radiográficas abdominales
tomadas algunos minutos después
de un episodio de llanto
mostraron marcada distensión gástrica.
Un promedio de 360ml fue tragado
durante el llanto por recién
nacidos de dos a tres semanas de edad
(31). Aerofagia causa disconfort
e interrumpe a función digestiva
normal.
-
Ruptura
gástrica ha sido asociada al llanto
vigoroso y prolongado que ocurre
durante la circuncisión (llanto
por 30 minutos) (32). La ruptura
es posible cuando perforaciones en el
tracto gastrointestinal aparecen como
resultado de necrosis e isquemia
relacionado a mecanismos de defensa
frente a asfixia gatillada por estrés,
dolor, hipoxia o shock (33).
-
Reservas
energéticas son repletadas como
resultado de movimientos motores
durante el llanto (27).
-
Agotamiento
de oxígeno aumenta durante el llanto.
Dinwiddie y cols. Demostraron que la
presión de oxígeno arterial
disminuye en 20mmHg en recién nacidos
prematuros asociados a una punción
capilar (29). Las saturaciones de
presión de oxigeno arterial transcutáneo
(TcPO2) disminuyen en un 20-50mmHg en
recién nacidos durante el llanto
(34).
-
El
recuento de leucocitos incrementa
durante el llanto vigoroso (35).
Este recuento leucocitario aumentado
resulta en falsos positivos a la hora
de diagnosticar sepsis – con las
consecuencias del tratamiento
innecesario.
-
El
llanto interrumpe la interacción
social con las personas que cuidan al
recién nacido. Mientras más
llora un bebé a los dos meses de
edad, menor es la respuesta de la
madre frente al llanto, estableciendo
un feed-back negativo cíclico que
consecuentemente perjudica la
seguridad en el apego del bebé a los
18 meses de edad (36). El llanto
excesivo durante los primeros tres
meses de vida puede evolucionar hacia
un síndrome persistente de distrés
en la madre y el bebé. Al
reducir la cantidad de llanto promueve
el desarrollo de relaciones de apego
normales (37). Junto a los
efectos sobre el recién nacido, el
llanto también tiene un impacto sobre
la madre y su pareja. Las tasas
de psicopatologías maternas y tasas
de conflictos de pareja son mayores en
familias que experimentan niveles
moderados a altos de llanto que en
familias que experimentan llanto leves
e infrecuentes. Papousek y Von
Hofacker en un estudio demostraron que
madres con bebés que lloraban de
manera constante entre el primer y
sexto mes evidenciaban sentimientos de
poca eficacia y depresión, ansiedad,
cansancio, enojo y problemas maritales
(38).
-
Secuelas
a Largo Plazo: Eventos
fisiológicos comprometedores como
resultado del llanto y su efecto en la
persistencia del foramen oval
tiene efectos a largo plazo que continúan
durante el resto de la vida. Estas
consecuencias fueron identificadas por
primera vez por los informes de Anderson
relacionados al distrés ocurrido
durante la separación materna (26, 39).
Los efectos negativos a largo plazo son
los siguientes:
-
El
llanto contribuye a las injurias
cerebrales y hemorragia
intraventricular porque alteran el
flujo sanguíneo
cerebral
en un patrón cíclico consistente con
obstrucción cíclica del retorno
venoso (24).
-
En
adultos masculinos sanos, se ha
descubierto disfunción cardiaca
durante la eyección, es atribuible a
la persistencia del foramen oval.
Ecocardiografía indica que la
persistencia del foramen oval estaba
presente durante la eyección en
estos adultos jóvenes
comprometidos(40).
-
Un
foramen oval persistente puede proveer
de un sitio para el desarrollo de coágulos
sanguíneos. Silverman informó
de un caso de una mujer de 64 años
con infarto masivo que falleció.
La autopsia reveló una gran embolia
atrapada en el foramen oval
persistente como causa de la muerte
(41).
Los
recién nacidos que sufre cólicos, lo cual
se define como llanto inconsolable por más
de 3 horas diarias durante 24 horas, pueden
estar más expuestos a algún grado de
persistencia del foramen oval sostenida por
causa de los episodios de llanto (1).
Este descubrimiento nos hace cuestionar que
los cólicos sean un dolor normal de
“crecimiento”. Este tema fue
tratado en la Conferencia Científica Pediátrica
de Johnson & Jonson: Nueva Evidencia
de Llanto Inexplicable en los Recién
Nacidos; su Origen, Naturaleza y Manejo
(Manalapan, Florida, 6- 8 Enero, 2000).
Los participantes concluyeron que el cólico
es simplemente un extremo de un patrón
normal de llanto y que no debe generar más
preocupación, incluso si la madre esta muy
alterada (2).
IMPLICANCIAS
PARA ENFERMERIA
Ya
en 1980, los especialistas de desarrollo
infantil alentaban al equipo de enfermería
a responder al llanto de los recién nacidos
rápidamente, consistentemente y
comprensivamente, para erradicar la fuente
de distrés del bebé y detener al acto
sicológicamente dañino del llanto.
Esta recomendación ha sido confirmada
recientemente y todo el equipo de enfermería
debiera seguirla (42).
Desafortunadamente, las acciones de miembros
del equipo de enfermería nos llevan a
concluir la ignorancia en cuanto a
conocimientos de base en relación al llanto
neonatal y las respuestas adecuadas a él
(2).
Para
las madres, la instrucción de responder
pronto al llanto del bebé es especialmente
importante porque al fallar en la respuesta
rápida, consistente y completamente está
asociado a baja auto-estima y a alteraciones
del vínculo y seguridad del bebé (43).
Pero, aún las madres continúan tardando la
respuesta al llanto. Un 40-50% de las
madres en Inglaterra, Holanda y EE.UU. dejan
a sus recién nacidos llorar hasta por 15
minutos antes de responder al llamado.
Estos resultados son similares en estudios
realizados en 1972, 1991, 1994 (43).
El llanto entre los bebés de éstas
naciones industrializadas fue atribuido a
falta de repuesta más que por falta de
alimentación, agua o vestimenta, como es más
frecuente en países subdesarrollados (14,
46).
Responder
al Llanto Rápidamente
Cuán
rápido responde la madre al llanto del bebé
es muy importante. Baildam y cols.
reportaron que los bebés que eran
contenidos inmediatamente comenzado el
llanto, tenían episodios muy breves (13).
Inmediatamente es una respuesta que puede
ser imposible, pero responder cuanto antes
es aconsejado.
Responder
de forma Consistente
La
creencia de que un bebé puede ser
“malcriado” al responder al llanto en
cada episodio durante los primeros seis
meses de edad no es apoyada por ninguna
investigación, y la plasticidad neural en
los primeros 6 meses sugiere que un manejo
del llanto apropiado en etapas tempranas
disminuye el llanto en el futuro (2).
De hecho, vestigios de pensamiento
manipulador (si lloro, mi madre vendrá…)
no son operacionales en los primeros seis
meses de vida. Por lo tanto responder
rápidamente a cada llanto no podría
“malcriarlo” durante los primeros seis
meses de vida (2,47). Más que
“malcriar” al bebé, responder al llanto
en cada episodio le refuerza al recién
nacido que todas sus necesidades serán
suplidas. Bell y Aisworth, en su
estudio clínico clásico, encontraron que
los bebés que fueron atendidos en cada
episodio de llanto consistentemente en su
hogar durante los primeros 6 meses de edad
eran muy seguros y utilizaban vocalizaciones
en vez de llanto para comunicarse en el
futuro (43). Teorías de desarrollo
infantil aún apoyan estos descubrimientos y
los utilizan para guiar a los padres en el
manejo de los episodios de llanto.
Cuando los padres han sido enseñados a
responder rápida y consistentemente al
llanto, los episodios se han reducido en un
60% (48).
En
casos en que la madre demuestra sensibilidad
y afecto materno por debajo del nivel
óptimo, el recién nacido probablemente
persistirá con los episodios de llanto
(49). Generalmente en aquellos
bebés que lloran persistentemente, se
demuestra una alteración entre la relación
madre-hijo (38). Estos resultados
ilustran como se completa un ciclo vicioso
de feed-back negativo.
Responder
al Llanto Completamente
Cuando
se responde al llanto del recién nacido, es
muy importante que la persona que lo cuida
esté a distancia del campo visual del bebé
(20-30 cm. de la cara en bebés menores de 2
meses) (47,50). Esto permite al recién
nacido ver la cara de la persona que lo
cuida y escuchar las palabras dulces.
Además se debe tocar con caricias suaves su
cara y frente. Se debe intentar
contener extremidades hacia la línea media
y apoyarlas para que permanezcan en posición
flexionada. Si el bebé es
inconsolable y puede ser levantado,
abrazarlo hacia el pecho materno con sus
rodillas dobladas, lo cual provee contención
y flexión hasta que se calme.
INTERVENCIONES
PARA PREVENIR Y REDUCIR EL LLANTO
La
mejor forma de evitar los problemas
asociadas al llanto es evitar que éste
ocurra. El cuidado mediante técnica
de Canguro es una manera muy eficiente de
prevenir el llanto (3, 4, 27), incluso al
realizar procedimientos dolorosos y durante
periodo post-operatorio (51, 52).
Durante el cuidado de Canguro, el llanto es
prácticamente inexistente. El toque y
manejo por los padres es la mejor manera de
recudir el llanto (11). Cuando los
padres no están disponibles, otras
estrategias también pueden ser útiles para
calmar al recién nacido que llora. Se
ha demostrado que la succión no-nutritiva
tiene efectos calmantes (19, 53), incluso en
recién nacidos prematuros ventilados (54).
La succión no-nutritiva además ofrece el
beneficio de mejorar la saturación de oxígeno
durante procedimientos dolorosos que
producen llanto (55). Además aumenta
su efectividad cuando es combinada con la
administración de glucosa (19, 56, 57).
El sabor dulce por si solo reduce el llanto
(58-61). La administración de glucosa
como analgésico antes de un procedimiento
doloroso como una punción capilar reduce
significativamente el tiempo de llanto (57,
64). Los chupetes con glucosa son más
efectivos que el cambio de posición de
supino a prono (19). El llanto termina
de manera más rápida con la succión
no-nutritiva que con el acunamiento en recién
nacidos de 2 semanas de edad, pero a la edad
de dos meses ambas técnicas tienen la misma
efectividad (65). Los sonidos
cardiacos, canciones de cuna, música clásica,
la voz de la madre y movimientos rítmicos
suaves también pueden reducir el llanto
(66-68). Estrategias para la reducción
del llanto frecuentemente pierden
efectividad luego de la constante repetición,
por lo tanto es aconsejable enseñarle a las
madres un repertorio amplio de técnicas.
Una intervención que no se ha mencionado es
la reducción del estímulo ambiental.
Algunos recién nacidos simplemente
requieren menos estimulación ambiental para
recuperarse de un ataque de llanto (69).
CONCLUSIONES
El
llanto del recién nacido no es necesario.
Se ha relacionado a muchos efectos sicológicos
negativos en los recién nacidos y a déficit
de interacción social con los encargados de
su cuidado. Las intervenciones para
prevenir y minimizar el llanto son
esquematizados en la Tabla 1 y requieren ser
aplicados con rigurosidad en la práctica clínica
y en los cuidados que provee la madre y la
familia. No existe una fórmula mágica
para reducir el llanto en cada oportunidad y
en todos los recién nacidos, por lo tanto,
las madres deben continuar en su búsqueda
por la novedad y efectividad del método
elegido en el momento del llanto. La
importante instrucción que se puede dar a
la madre es que se debe emplear un conjunto
de técnicas hasta que el bebé cese el
llanto. Similarmente, el equipo de
enfermería debe explorar y poner en práctica
todas las alternativas disponibles para
prevenir el llanto de los recién nacidos
hospitalizados. El llanto no es
positivo para los recién nacidos, no es un
mal necesario que debe ser tolerado.
Aplicar el conocimiento e intervenciones
explicados pueden radicalmente reducir el
llanto neonatal.
TABLA
1 Intervenciones de Enfermería para
Prevenir y Minimizar el Llanto
Cuidado
con Técnica de Canguro
Contención
al Sostener
Chupete
con glucosa, o dar el pecho
Glucosa
sola, o dar el pecho
Sonidos
Cardiaco
Canciones
de Cuna con Voz de la Madre
Movimientos
Rítmicos Suaves
Reducción
de Estímulo Externo Ambiental
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