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Para
entender mejor las formas de hacer que tu
hijo quiera ir a dormirse y mantenerse
dormido, he aquí algunos principios
importantes sobre el sueño que todos los
padres deberían entender.
1-. COMO DUERME USTED: después de
vestirse o desvestirse para ir a la cama, la
mayoría de los adultos se ayudan a si
mismos a relajarse para el sueño, mediante
varios rituales: leer, escuchar música, ver
TV o teniendo sexo. (NOTA: supongo que se
refiere a los que no tienen hijos, porque
los que los tenemos no tenemos rituales,
entramos en coma, y tenemos poco sexo en
general). A medida que usted cae dormido,
sus centros cerebrales superiores comienzan
a descansar, permitiéndole entrar en una
fase de sueño profundo llamada fase NO- REM
(REM = movimientos oculares rápidos). Su
cuerpo y mente están relajados durante este
periodo de sueño, su cuerpo está quieto,
su respiración es pausada y regular, sus músculos
están flojos. Después de aproximadamente
una hora y media en este estado de sueño,
su cerebro comienza a despertar y trabajar,
lo que le saca a usted del sueño profundo,
y pasa a una fase de sueño ligero o activo,
llamado sueño REM (movimientos oculares rápidos).
Durante esta fase, sus ojos se mueven bajo
los párpados, mientras su cerebro trabaja.
Usted sueña, se da vueltas y puede incluso
colocar las mantas, sin despertarse por
completo. Es durante esta fase cuando usted
puede despertarse por completo para, por
ejemplo, ir al baño, y luego volver a la
cama y volver a dormirse. Estos ciclos se
alternan cada dos horas a lo largo de la
noche, de forma que un adulto medio duerme
unas 6 horas en sueño profundo y 2 en sueño
ligero la lo largo de la noche. (NOTA: para
completar la información os diré que en
los primeros ciclos predomina el sueño
profundo y a medida que pasa la noche se
hace más largas las fases de sueño
ligero). Por tanto, usted no duerme
profundamente toda la noche, aunque le pueda
parecer que lo hace.
2-. COMO ENTRAN LOS NIÑOS EN EL SUEÑO: está
usted acunando, paseando o dando el pecho a
su bebé, y sus párpados comienzan a
cerrarse, y su cuerpo a relajarse en sus
brazos. Sus ojos se cierran por completo,
pero sus párpados continúan teniendo pequeñas
contracciones y su respiración es
irregular. Sus manos están flexionadas y
puede que haga algunos gestos involuntarios
con la cara, llamadas “muecas del sueño”.
Puede incluso continuar succionando de forma
parecida a un “aleteo”. Justo en el
momento en que usted se flexiona para
depositar a su bebé “dormido” en la
cuna, para intentar salir silenciosamente de
la habitación, se despierta y llora. Esto
es así porque no estaba completamente
dormido. Estaba aún en fase de sueño
ligero cuando le puso en la cuna. Ahora
pruebe a dormir a su hijo como lo haga
habitualmente, pero hágalo durante un
tiempo más largo (aproximadamente 20
minutos). Usted se dará cuenta que las
muecas desaparecen, y la respiración del
bebé se vuelve pausada y profunda, y sus músculos
se relajan por completo: sus manos se abren,
sus brazos y hombros cuelgan pesados: señales
de sueño profundo. El niño está ahora en
una fase de sueño profundo, permitiendo que
usted pueda posarlo, respirando con
satisfacción, porque el bebé ya está
dormido.
Primera lección de “ser padres por la
noche”: los bebés necesitan que se les
duerma, no solamente que se les deje para
que se duerman. Algunos bebés pueden ser
dejados somnolientos y se dormirán solos,
otros necesitan que sus padres les ayuden a
dormirse.
La razón es que, mientras los adultos
entramos directamente en la fase de sueño
profundo, los niños en los primeros meses
entran primero en una fase de sueño
superficial. Y tras 20 minutos o más,
gradualmente entran en fase de sueño
profundo, del cual ya no es tan fácil
despertarles. Como probablemente sabrá por
experiencia, si usted trata de poner
apresuradamente a su hijo en la cama durante
este periodo inicial de sueño ligero,
habitualmente se despiertan. Con algunos
meses más algunos bebés entran con más
rapidez en la fase de sueño profundo.
Aprenda a reconocer las fases de sueño de
su hijo. Espere a que esté profundamente
dormido antes de cambiarlo de ubicación.
3-.
LOS CICLOS DE SUEÑO DE LOS BEBÉS SON MÁS
CORTOS QUE LOS SUYOS: permanezca
“adorando” a su bebé dormido y observe
su sueño. Alrededor de una hora después de
haberse ido a dormir, comienza a estirarse y
moverse. Sus párpados aletean, hace muecas,
respira de forma irregular y los músculos
se tensan. Está volviendo a entrar en una
fase de sueño ligero. El tiempo de pasar
del sueño profundo al ligero es un periodo
vulnerable del sueño, en el que muchos bebés
se despiertan si alguna circunstancia les
preocupa o incomoda (como el hambre). Si el
bebé no se despierta, pasará por esta fase
de sueño ligero durante los siguientes 10
minutos y posteriormente entrará de nuevo
en el sueño profundo. Los ciclos de sueño
de los adultos duran una media de 90
minutos, los de los niños son más cortos
(50-60 minutos) así que tienen un periodo
de sueño vulnerable cada hora o menos. Si
cuando el bebé está en esta fase usted
deposita una mano consoladora en su espalda
o canta una nana suave, o si el la siente próxima
a el porque duerme con usted, pasará este
periodo sin despertarse.
Segunda lección de “ser padres por la
noche”: algunos bebés necesitan que les
ayuden para volverse a dormir.
Hay algunos niños que pueden pasar este
periodo sin despertarse, y que, si se
despiertan, pueden relajarse a si mismos
para volverse a dormir. Otros necesitan una
mano amiga, voz o pecho para entrar de nuevo
en el sueño profundo. De estos simples
hechos sobre el sueño, se deduce que uno de
los objetivos de los padres por la noche es
crear un entrono para dormir que ayude al
bebé a pasar estos periodos vulnerables sin
despertarse, para que entre de nuevo en la
fase de sueño profundo.
4-. LOS BEBÉS NO DUERMEN TAN
PROFUNDAMENTE COMO USTED: no solamente
les lleva más tiempo dormirse y tienen
periodos de sueño vulnerable con más
frecuencia, sino que además, el sueño
ligero dura el doble que el de un adulto. A
primera vista esto no parece honrado para
los padres cansados de cuidar al niño todo
el día. Pero si consideramos el principio
de desarrollo que dice que los bebes duermen
(o no ) de la forma en que lo hacen por una
razón vital, puede sernos más fácil
entender las necesidades de sueño de su
hijo, y desarrollar una forma de ser padres
por la noche que ayude, en lugar de dañar
los ritmos naturales de sueño de su hijo.
Por esto estoy en contra de los
“entrenadores de sueño”, que anuncian
una variedad de técnicas diseñadas para
que el bebé duerma toda la noche, a un
precio, y con un riesgo.
5-. LOS DESPERTARES NOCTURNOS TIENEN
BENEFICIOS PARA LA SUPERVIVENCIA: en los
primeros meses, las necesidades de los bebés
son las más altas, y su capacidad de
comunicación la más baja. Suponga que un
bebé durmiera profundamente durante la
mayor parte del tiempo. Algunas de sus
necesidades básicas quedarían
descubiertas. Los bebés pequeños tienen
estómagos pequeños, y la leche materna se
digiere con rapidez. Si el estímulo del
hambre no le despertara con facilidad, no
sería bueno para su supervivencia. Si la
nariz del bebé estuviera obstruida y no
pudiera respirar, o tuviera frío o
necesitara calor y su estado de sueño fuese
profundo de forma que no pudiera comunicar
sus necesidades, su supervivencia estaría
comprometida.
Una cosa que hemos aprendido en nuestra práctica
como pediatras es que los bebés hacen lo
que hacen porque están diseñados así. En
el caso del sueño de los niños, las
investigaciones sugieren que el sueño
activo protege a los bebés. Suponga que su
bebé durmiera igual que un adulto, es
decir, predominantemente con sueño
profundo. Suena maravilloso. Para usted,
puede, pero no para un bebé. Suponga que el
bebé tiene necesidad de calor, comida o
tiene obstruida la vía aérea, y que el sueño
es tan profundo que no le permite actuar
para corregir esto problemas. Su bienestar
estaría en peligro. Aparentemente los bebés
vienen configurados con unos patrones de sueño
que les permiten despertarse en respuesta a
circunstancias que afectan a su bienestar.
Creemos, y los investigadores lo confirman
que las frecuentes fases de sueño REM
(activo) sirven a intereses psicológicos de
los bebés en los primeros meses, cuando su
bienestar está más amenazado.
Tercera lección de “ser padres por la
noche”: intentar que un bebé duerma
demasiado profundamente demasiado pronto
puede no ser lo mejor en términos de
desarrollo del bebé. Por esto, los nuevos
padres vulnerables a los “entrenadores de
sueño” no deberían sentirse presionados
para hacer que sus bebés duerman demasiado
profundamente demasiado pronto.
6-.LOS DESPERTARES NOCTURNOS SON
BENEFICIOSOS ARA EL DESARROLLO: los
investigadores del sueño creen que los bebés
duermen más “inteligentemente” que los
adultos. Teorizan que el sueño ligero ayuda
al cerebro a desarrollarse, ya que es
cerebro no descansa durante el sueño REM.
De hecho el flujo sanguíneo al cerebro casi
es el doble durante las fases REM. 8este
incremento de flujo es particularmente
evidente en las áreas cerebrales que
controlan automáticamente la respiración).
Durante el sueño REM el cuerpo incrementa
la síntesis de ciertas proteínas de los
nervios, los bloques de construcción del
cerebro. También se cree que el aprendizaje
ocurre durante las fases activas del sueño.
El cerebro puede usar este tiempo para
procesar la información adquirida mientras
estamos despiertos, guardando aquello que es
útil y descartando lo que no lo es. Algunos
investigadores del sueño, creen que el sueño
REM actúa autoestimulando el cerebro en
desarrollo, proveyendo imágenes
beneficiosas que promocionan el desarrollo
mental. Durante esta fase de sueño ligero,
los centros superiores del cerebro se
mantienen operativos, mientras que en el sueño
profundo estos están en silencio. Es
posible que durante esta etapa de
crecimiento cerebral rápido (los cerebros
de los bebés alcanzan el 70% del tamaño
adulto durante los primeros dos años) el
cerebro necesite continuar funcionando
durante el sueño para desarrollarse. Es
interesante anotar que los bebés prematuros
pasan el 90% de sus horas de sueño en sueño
REM, posiblemente para acelerar el
crecimiento cerebral. Como puede ver, el
periodo de la vida en el que los humanos
duermen más y en el que el cerebro se
desarrolla más rápidamente, es también
cuando más sueño activo se tiene.
7-.MIENTRAS
CRECEN, LOS BEBÉS ALCANZAN LA MADUREZ EN EL
SUEÑO: “vale”, dirá usted,
“entiendo este diseño en desarrollo, pero
¿Cuándo dormirá mi bebé toda la
noche?”. La edad a la que los bebés se
asientan (es decir: se van a dormir con
facilidad y permanecen dormidos) varía
ampliamente de unos niños a otros. En los
primeros tres meses, los bebés pequeñitos
rara vez duermen más de 4 horas seguidas,
sin necesitar alimento. Los bebés pequeños
tienen estómagos pequeños. Suelen dormir
un total de 14-18 horas al día. Desde los 3
a los 6 meses muchos bebés comienzan a
establecerse: están más despiertos por el
día y algunos pueden dormir periodos de 5
horas. Es esperable en este periodo uno o
dos despertares nocturnos. También observará
en este periodo que las fases de sueño
profundo se alargan. Los periodos
vulnerables para los despertares nocturnos
disminuyen y los bebés entran en el sueño
profundo más rápidamente. Esto se llama
maduración del sueño.
Lección 4 de “ser padres por la noche”:
un hecho importante a recordar es que los hábitos
de sueño de su bebé son más un reflejo de
su temperamento (del bebé) que del estilo
de crianza que halla elegido. Mantenga en su
mente que otro padres habitualmente exageran
lo que duermen sus hijos, como si eso fuera
una marca de buena paternidad, que no lo es.
No es su culpa que el bebé se despierte.
8-. BEBÉS QUE CONTINÚAN DESPERTÁNDOSE:
cando los bebes maduran a estos patrones
similares al adulto de sueño, varía de
unos a otros. De forma que mientras la mayoría
de bebés alcanza esta madurez en algún
momento durante la segunda mitad del primer
año, muchos continúan despertándose. ¿La
razón? estímulos dolorosos como catarros,
erupción de los dientes se hacen más
frecuentes. Adquisición de hitos del
desarrollo como sentarse, gatear y caminar
puede llevar a los bebés a practicar estas
habilidades durante la noche. Después entre
el año y los dos años, cuando el bebé
comienza a superar estos estímulos,
comienzan otras causas como la angustia de
separación y las pesadillas.
De todas formas, aunque comprenda la razón
por la cual los bebés son propensos a
despertarse, se da cuenta que sigue siendo
importante para los padres y los bebés
tener un sueño reparador por las noches, de
otro modo, el bebé, los padres y su relación
no irán bien
Dr.
William Sears, web: http://www.askdrsears.com/
Traducción
de Solecilla
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