Ideas, trucos y experiencias para bebés de casi un año.

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por CrisChana
#435372 Hola! Soy mamá de un bebé de casi 9 meses que de siempre ha dormido fatal la siesta, pero ahora es aún peor. Nunca ha querido echarse a dormir en la cuna, siempre ha tenido que ser a la teta o en brazos, pero ahora mismo ni con una cosa ni otra. Cuando le empezamos a notar cansado intentamos todo, pero al pecho se activa y en el carro llora, patalea y lucha continuamente por levantarse. Tiene que estar cayéndose de sueño para quedarse dormido, y si lo conseguimos, no duerme más allá de media hora (una hora si hay suerte). No sabemos qué hacer para mejorar y ayudarle.
por luccya
#435396 Hola Cristina.
Si antes conseguíais dormirle y ahora os cuesta que se eche siestas, se despierta antes o el sueño nocturno ha cambiado en cuanto al número de despertares, horas de sueño etc probablemente estemos ante una fase de regresión del sueño (muy frecuentes antes de los dos años de vida como consecuencia del desarrollo de la estructura del sueño de los niños que van consolidando fases para tener un sueño similar al de los adultos y porque estamos en una fase de adquisición de nuevas habilidades y desarrollo emocional y cognitivo que puede afectar al descanso de los bebés). En ese caso la buena noticia es que acaba siendo temporal, aunque es una etapa dura. Otro motivo también puede ser algún cambio en vuestra situación o rutina (por ejemplo el estado de Pandemia, cambio de domicilios, rutinas etc) o que los padres estéis más ansiosos, nerviosos o intranquilos también afecta. ¿Os veis reflejados en alguna de estos escenarios? ¿Tienes alguna sospecha de qué puede estar influyendo a tu bebé para que de repente no puedas dormirle ni siquiera con estrategias que antes te funcionaban como brazos o darle el pecho? ¿Has notado algún problema relacionado con la lactancia o la alimentación complementaria? ¿La salida de los dientes o algún problema en su patrón de eliminación o algún cambio que pueda hacernos sospechar de algún otro problema subyacente? No tiene por qué haberlo pero es importante descartar también otro tipo de problemas como alergias, infecciones etc.

Las siestas en niños tan pequeños se han visto que son importantes para su desarrollo y la estabilización de nuevas habilidades, tan importantes en esta etapa donde están aprendiendo a gatear, manipular objetos, imitar, balbucear etc. Además, también se ha demostrado que la falta de sueño está relacionada con alteraciones en el humor y una disminución de la capacidad de adquirir habilidades de autorregulación. En cualquier caso, el número de siestas y el tiempo total que duermen los niños de 9 meses durante el día puede variar mucho: desde 1 siesta al día (aunque lo habitual suelen ser 2 o 3) y una variedad de horas que van desde los 30 minutos hasta las 6 horas (lo habitual suelen ser 2-3 horas). Lo importante es observar cómo está tu hijo a lo largo del día. Si lo observas más cansado, decaído, tontorrón… que llega a la noche como más irritable, en ese caso estaríamos ante una necesidad de aumentar las horas de sueño, pero no te obsesiones con un número estricto de horas… cada bebé es un mundo y tiene unas necesidades individuales. En este punto vosotros sois los más capacitados para identificar cuánto necesita dormir.

Si se trata de un problema de cambio de rutinas, que se ha desregulado todo y cada día duerme a una hora distinta etc. sería bueno conocer el patrón de sueño y actividad de tu hijo, qué horarios de dormir tiene, horario de tomas, cuándo comienzas a notar signos de fatiga, cuánto tiempo le cuesta dormirse desde que empezáis a intentarlo hasta que cae… es lo que se conoce como un diario de sueño. Anota todas estas cosas durante unas 2-3 semanas para encontrar el patrón o la tendencia de descanso de tu hijo y poder establecer estrategias que te permitan adelantarte y ayudarle a conciliar el sueño y el día mejor.

Por lo general, para ayudar a dormirles cuando les cuesta mucho, deberemos empezar a mecerlo, relajarlo etc como 1 hora antes de que aparezcan los signos de fatiga (cabeceo, frotarse los ojos, bostezos etc) para evitar que lleguen muy cansados (donde dormirles nos costará más). Entre los cuidadores principales id probando distintos métodos para ver cuáles os funcionan mejor.

Para ayudar a un bebé a dormirse, aparte de no esperar a que esté ya muy cansado, es importante que se sienta seguro y tranquilo. Sobretodo en esta fase donde comienza a desarrollarse la angustia por separación y los miedos. Por eso es normal que se resienta, proteste, llore o grite si os nota nerviosos (porque piensa que algo malo ocurre a su alrededor que no le permite relajarse) o porque antecede una separación. Prueba a echarle a dormir cerca de donde vais a estar vosotros para que no se despierte solo y con miedo y así no relacione estas emociones con las siestas. Se sensible a sus necesidades y no le dejes llorar solo para que no relaciones el dormir con el miedo. ¿Habéis probado a portearle en las siestas? Muchas veces en esta época tan dura de regresión puede ser útil para superar esta fase que, como os comento, es temporal. Además, estando cerca vuestra, si hace siestas muy cortas os da tiempo a, antes de que se desvele del todo, volver a ayudarle a dormirse de nuevo. Aquí os recomendaría aplicar el método más efectivo que tengáis para que vuelva a dormirse. Poco a poco, día a día, se irá acostumbrando y asociando las siestas con periodos más largos de sueño.

También podéis colocar cerca una muselina o trapito que hayáis tenido vosotros previamente varias horas en contacto con vuestra piel y se haya impregnado de vuestro olor, pensad que los bebé son tremendamente sensitivos, cualquier olor, música, sensación, caricia que le ayude a relajarse habrá que potenciarla. Si se activa con el pecho prueba a no dárselo cuando coincida cerca de las horas de sueño (para ello tendrás que localizar cuál es su tendencia y horarios). Si vuestro bebé está en pleno desarrollo de nuevas habilidades (gatear, levantarse etc) tened por seguro que la emoción por querer dominarlas y sentirse cada vez más “independiente” le va hacer despertarse más frecuentemente para querer practicar y practicar. Habitualmente una vez dominan esa nueva habilidad volverán a relajarse y a dormir mejor (¡eso sí! Hasta que aparezca el desarrollo de la siguiente nueva habilidad).

Otra cosa que podéis ir haciendo y que os ayudará será el hablarle despacio, suave… Cuando veas que comienza a estar cansado coméntaselo para que poco a poco él vaya aprendiendo a identificar que lo que siente (esa sensación desagradable para él que no sabe interpretar) es sueño y que no debe asustarse, que vosotros vais a estar cerca etc.
Sé que son muchas pautas distintas. Te las comento todas para que tú reflexiones sobre tu situación y puedas adaptar las que mejor crees que te vayan a funcionar.
Cuéntame que tal te funcionan o qué otras cosas observas que puedan afectar al sueño de tu pequeño.

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